10 años aprendiendo a construir patrimonio y ayudando a otros a hacer lo mismo.

Invertir para vivir mejor, no para vivir pensando en invertir
Soy Víctor Sánchez Segura, ingeniero eléctrico, inversionista y educador financiero.
Durante más de 10 años he aprendido, primero como inversionista y después como educador, que construir patrimonio no consiste simplemente en encontrar la inversión que más rentabilidad puede generar. Se trata de ordenar nuestras finanzas, tomar buenas decisiones y construir un plan que nos permita vivir con mayor tranquilidad y libertad.
Y esa convicción nació de una necesidad personal.
Todo comenzó pensando en mi jubilación
Cerca de los 28 años me tocó acompañar a mi suegra y a mi madre durante sus procesos de jubilación. Esa experiencia me hizo preguntarme qué ocurriría conmigo si seguía el camino tradicional de trabajar durante décadas y esperar que la jubilación fuera suficiente.
La respuesta no me gustó demasiado.
Decidí que necesitaba hacerme responsable de mi futuro financiero. Antes de pensar en invertir, tuve que ordenar mis propias finanzas: elaborar un presupuesto, pagar mis deudas utilizando el método bola de nieve y comenzar a ahorrar.
Después vino la inversión.
Del inmobiliario a la bolsa
En 2015 realicé mi primera inversión inmobiliaria. Era el mundo que conocía y el que en ese momento me parecía más accesible. Estudié, leí y aprendí sobre apalancamiento, rentabilidad y las matemáticas detrás de una propiedad.
Durante varios años invertí en bienes raíces, pero con el tiempo comencé a descubrir una realidad que no siempre aparece en los libros: vacancias, rotación de arrendatarios, reparaciones, mantenciones, contribuciones, gastos de administración y un capital importante inmovilizado.
La inversión inmobiliaria me estaba demandando demasiado tiempo y, en algunos casos, la rentabilidad no era la que esperaba.
Entonces comencé a buscar alternativas.
Descubrí la inversión por dividendos
En 2021 empecé a estudiar en profundidad la bolsa chilena. Tomé varios cursos y dediqué mucho tiempo a entender cómo analizar empresas y construir una estrategia de inversión por dividendos.
Y algo hizo clic.
Me gustaba estudiar negocios, entender cómo funcionan las empresas y recibir dividendos directamente en mi cuenta. Ese dinero podía gastarlo, ahorrarlo o reinvertirlo para comprar más acciones. Además, podía convertir una inversión en efectivo de manera mucho más rápida que con un inmueble.
Pero también descubrí algo más importante: había mucho que aprender sobre la persona que está detrás de la inversión.
La inversión no es solamente técnica
Se habla muchísimo de qué empresa comprar, cuánto vale una acción o cuál será la próxima gran oportunidad.
Pero detrás de cada inversionista hay una persona.
Hay FOMO, miedo cuando las acciones caen, ganas de copiar lo que hacen otros, parálisis por análisis, sesgos, dificultades para vender, hábitos, familia, trabajo, sueños, ambiciones y una vida que continúa independientemente de lo que haga la bolsa.
Por eso creo que la inversión es, en gran medida, psicológica.
La inversión debería adaptarse a nuestro plan de vida y no obligarnos a adaptar nuestra vida a nuestras inversiones.
También aprendí equivocándome
Uno de mis mayores aprendizajes llegó precisamente de una inversión que salió mal.
En 2019, junto a mi esposa, decidimos abrir un centro médico. Ella es médico y queríamos construir un espacio donde pudiera atender con mayor flexibilidad. Compramos una oficina, la habilitamos, contratamos arquitectos, realizamos trabajos y permisos, y dedicamos mucho tiempo al proyecto.
Pero los procesos fueron lentos, los costos elevados y durante muchos meses el centro permaneció prácticamente detenido.
Finalmente decidimos vender la oficina ya implementada.
La experiencia nos significó una pérdida cercana a $30 millones.
Fue doloroso, pero me dejó una enseñanza que hoy considero fundamental:
no deberíamos invertir en aquello que no entendemos.
De ingeniero a educador financiero
Soy ingeniero eléctrico y trabajé durante aproximadamente 10 años en mi profesión. Los últimos seis años estuve en el área de mantenimiento eléctrico de Metro de Valparaíso.
Mientras trabajaba, durante 2019 y 2020 comencé a preparar por las tardes mis primeros libros, cursos y programas sobre finanzas personales y formándome como Coach de Vida y Financiero.
A finales de 2020 dejé mi último empleo como ingeniero para dedicarme a tiempo completo a este nuevo camino.
Desde entonces, mi trabajo ha evolucionado desde la educación financiera hacia una combinación de contenidos, cursos, libros, coaching y acompañamiento personalizado.
Hoy he formado a más de 1.000 alumnos en inversión y he acompañado a más de 100 personas en procesos personalizados.
También soy autor de tres libros de educación financiera y he construido una comunidad de más de 17.000 personas en YouTube y 11.000 en Instagram.
Lo que creo
Mi forma de entender las finanzas se puede resumir en tres ideas:
1. Primero, finanzas en orden.
Antes de invertir, necesitamos presupuesto, control de nuestras deudas y un ahorro mínimo que nos dé tranquilidad.
2. Primero educación, después inversión.
Antes de poner nuestro dinero en algo, debemos entender qué estamos haciendo. Después viene la práctica, la experiencia y el aprendizaje continuo.
3. La inversión debería hacernos la vida mejor.
Si invertir nos genera más ansiedad, nos obliga a estar pendientes todo el día del mercado o nos aleja de las cosas que realmente nos importan, algo estamos haciendo mal.
¿En qué puedo ayudarte?
Me siento cómodo ayudando a una persona a ordenar sus finanzas, salir de deudas, construir un plan de ahorro, comenzar a invertir, entender la inversión inmobiliaria, aprender sobre inversión por dividendos, analizar empresas, establecer criterios de precio de compra y planificar su independencia financiera.
Pero también creo importante decir qué no hago.
No soy asesor financiero y no pretendo decirte dónde poner tu dinero, qué acciones comprar, cómo debe estar compuesto tu portafolio o qué inversión será la más rentable.
No sé qué empresa va a subir mañana. No sé cuál será la próxima gran oportunidad. Y no creo que nadie tenga una bola de cristal.
Lo que sí puedo hacer es compartir contigo lo que he aprendido durante estos años: conocimientos, experiencias, errores, aprendizajes y herramientas que pueden ayudarte a tomar mejores decisiones por ti mismo.
Porque detrás de cada inversión hay una persona
La educación financiera cambió mi vida.
Me permitió ordenar mis finanzas, planificar mi futuro, atreverme a dejar un empleo para emprender y sentir que mi jubilación no depende únicamente de esperar que el sistema funcione.
Pero, sobre todo, me permitió vivir más tranquilo.
Por eso hago lo que hago.
Estoy convencido de que unas finanzas ordenadas no deberían ocupar más espacio en nuestra vida, sino ayudarnos a disfrutarla más.
Porque al final, el objetivo no es tener la mejor cartera.
El objetivo es construir una vida que nos haga felices.

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