5 gastos que te devuelven tiempo y pueden mejorar tu vida

Habitualmente pensamos que gastar dinero y construir patrimonio son fuerzas opuestas.
Cada peso que gastamos es un peso que dejamos de ahorrar o invertir.
Matemáticamente tiene sentido.
Pero hay una variable que esa ecuación muchas veces deja fuera:
nuestro tiempo.
Porque hay gastos que simplemente hacen desaparecer dinero.
Pero también existen gastos que pueden reducir tareas, eliminar desplazamientos, disminuir carga mental y devolvernos horas que podemos utilizar en cosas que realmente nos importan.
No necesitas alcanzar la libertad financiera para empezar a experimentar este beneficio.
Puedes comenzar recuperando pequeñas porciones de tu tiempo hoy.
¿Realmente se puede “comprar tiempo”?
Evidentemente no podemos comprar horas adicionales de vida.
Pero sí podemos pagar para eliminar o reducir actividades que consumirían nuestras horas.
Piensa, por ejemplo, en pagar por una limpieza semanal.
Desde una mirada tradicional estás comprando un servicio de aseo.
Pero quizás existe otra manera de interpretarlo.
Si esa tarea te habría tomado cuatro horas:
estás comprando cuatro horas de tu sábado.
Lo mismo ocurre con pedir el supermercado, contratar una reparación, pagar a un contador o vivir más cerca del trabajo.
La compra visible es el servicio.
La compra real puede ser tiempo.
¿Comprar tiempo realmente mejora el bienestar?
Existe evidencia interesante al respecto.
Ashley Whillans y colaboradores estudiaron a más de 6.000 personas en Estados Unidos, Canadá, Dinamarca y Países Bajos.
Encontraron que las personas que utilizaban dinero en servicios que les ahorraban tiempo reportaban mayor satisfacción vital.
Además, en un experimento, adultos trabajadores reportaron mayor felicidad después de gastar dinero en una compra que les ahorraba tiempo que después de utilizar la misma cantidad en una compra material. PubMed
Eso no significa que debamos empezar a contratar todos los servicios posibles.
El mensaje es bastante más interesante:
importa cómo utilizamos nuestro dinero.
De hecho, esa es una de las ideas centrales de este vídeo: quizás algunas personas que ya tienen sus finanzas relativamente ordenadas no necesitan solamente invertir más.
Quizás necesitan gastar mejor.
Hay gastos que consumen dinero y otros que convierten dinero en vida
Me gusta separar mentalmente distintos tipos de gasto.
Tenemos gastos normales de consumo.
Tenemos lo que en otros vídeos he llamado gastos vitamina: aquellos que nos entregan energía y hacen más sostenible nuestra vida.
Existen también gastos que nos devuelven tiempo.
Y otros que nos acercan a algo más trascendente: relaciones, experiencias o propósito.
La diferencia no está necesariamente en el precio.
Está en la función que ese dinero cumple.
Un determinado gasto puede:
devolverte tiempo;
reducir carga mental;
facilitar hábitos saludables;
fortalecer relaciones;
darte energía;
o permitirte vivir de forma más alineada con lo que valoras.
La pregunta relevante deja entonces de ser solamente “¿cuánto cuesta?”.
También debemos preguntar:
“¿Qué vuelve a mi vida a cambio de ese dinero?”
1. Delegar tareas
Esta probablemente sea la forma más evidente de comprar tiempo.
Aseo.
Lavado y planchado.
Jardinería.
Mantención de una piscina.
Preparación de comida.
Compras.
Reparaciones.
Gasfitería.
Electricidad.
Pintura.
No significa que seas incapaz de hacer estas tareas.
Ese no es el punto.
La pregunta correcta es:
¿quiero utilizar mis próximas tres horas haciendo esto?
En el vídeo cuento una experiencia bastante sencilla.
Tuvimos un problema al instalar un piso y en algún momento pensé en hacerlo personalmente.
Finalmente vino gente que sabía hacerlo y trabajaron durante casi tres días.
Probablemente yo habría tardado semanas.
Ahí pagar a alguien no fue solamente comprar conocimiento técnico.
Fue evitar una enorme cantidad de tiempo, frustración y probablemente errores.
2. Comprar proximidad
Existe una categoría de gasto que pocas veces reconocemos como compra de tiempo:
la ubicación.
Imagina que alguien tarda una hora en llegar al trabajo y otra hora en volver.
Son dos horas diarias.
Durante cinco días:
10 horas.
En cuatro semanas:
aproximadamente 40 horas.
Ahora imaginemos que esa persona puede pagar algo más por vivir mucho más cerca.
No está comprando simplemente una vivienda más cara.
También podría estar comprando decenas de horas mensuales.
Lo mismo ocurre con:
el gimnasio, el supermercado, el colegio, la consulta médica, los servicios cotidianos.
En nuestro caso, este ha sido un cambio importante.
Muchas de las actividades que realizamos habitualmente están hoy a aproximadamente diez minutos.
Trabajo, gimnasio, compras y servicios.
Una casa más distante podría ser mucho más grande y barata en términos monetarios.
Pero eso no significa necesariamente que sea más barata cuando incorporamos nuestro tiempo.
La literatura sobre desplazamientos tampoco es completamente uniforme, pero distintos estudios han encontrado asociaciones entre trayectos largos y menor bienestar, especialmente cuando los desplazamientos se vuelven importantes. ScienceDirect
3. Automatizar
Esta categoría tiene una ventaja extraordinaria:
a veces no necesitas gastar más.
Puedes simplemente diseñar mejores sistemas.
Pagos automáticos.
Transferencias programadas.
Aportes recurrentes.
Recordatorios.
Compras programadas.
En casa:
robot aspirador, lavavajillas, secadora, riego automático.
En el trabajo:
plantillas, calendarios, transcripción automática, IA, sistemas de archivos, automatización administrativa.
A primera vista, muchas de estas tareas consumen apenas algunos minutos.
Pero las microdecisiones se acumulan.
Y además existe un costo adicional:
atención.
“No olvidar pagar esto.”
“Tengo que comprar aquello.”
“Tengo que contestar ese correo.”
“Tengo que revisar ese archivo.”
Automatizar también significa dejar de llevar determinadas tareas permanentemente abiertas en nuestra cabeza.
4. Comprar expertise
Tenemos acceso a más información que nunca.
Eso es extraordinario.
Pero puede crear una trampa:
creer que debemos aprender a resolver absolutamente todo.
Podemos aprender contabilidad.
Reparaciones.
Aspectos legales.
Entrenamiento.
Edición de vídeo.
Diseño.
Tributación.
El problema es que aprender algo también consume tiempo.
Por eso existe una pregunta que intento hacerme cada vez con mayor frecuencia:
¿necesito realmente aprender esto o solamente necesito que quede bien resuelto?
Si una tarea requiere 20 horas de aprendizaje y probablemente la utilizaré una única vez, quizás contratar a alguien que ya domina ese conocimiento sea una mejor utilización de mis recursos.
Eso puede aplicarse a:
contadores, abogados, técnicos, profesores, entrenadores, mentores, cursos bien estructurados.
Comprar expertise no significa delegar ciegamente decisiones importantes.
Significa decidir conscientemente qué curvas de aprendizaje vale la pena recorrer personalmente.
Comprar ayuda también puede proteger nuestras relaciones
Existe otra dimensión que merece atención.
A veces las tareas no solo consumen horas.
También nos agotan.
Cuidar niños.
Atender adultos mayores.
Traslados.
Labores domésticas.
Cuando la carga se vuelve demasiado grande, comprar apoyo puede significar algo mucho más valioso que “ahorrar tiempo”.
Puede significar estar más presente cuando realmente estás con esa persona.
Una niñera algunas horas.
Transporte escolar.
Un tutor.
Un cuidador.
Enfermería domiciliaria.
Ayuda doméstica durante un fin de semana.
No estamos necesariamente pagando para alejarnos de quienes queremos.
En algunos casos estamos pagando justamente para que la relación no quede reducida exclusivamente a obligaciones y logística.
También podemos comprar mejores horas
Hay una distinción importante.
No deberíamos preocuparnos únicamente de cuántas horas tenemos.
También importa la calidad de esas horas.
Un gimnasio cercano puede facilitar que entrenes.
Un entrenador puede ayudarte a evitar errores.
Concentrar exámenes médicos en un lugar puede reducir fricción.
Un buen colchón, almohada, temperatura o aislamiento pueden contribuir a un mejor descanso.
En estos casos no estamos necesariamente agregando horas al reloj.
Estamos intentando que las horas que ya tenemos sean mejores.
Viajar también puede tener un costo de tiempo
Un vuelo con escala puede ahorrar $100.000.
Pero quizás agrega seis horas.
Un hotel económico puede costar bastante menos.
Pero estar a una hora de aquello que quieres conocer.
Una agencia de viajes puede cobrar más que organizar todo personalmente.
Pero quizá te ahorra diez horas de planificación.
Nuevamente:
no existe una respuesta correcta para todos.
El objetivo es incorporar el tiempo dentro de la decisión.
Porque la opción monetariamente más barata no siempre tiene el menor costo total.
5. Rediseñar tu vida
Esta es probablemente la forma más profunda de comprar tiempo.
Porque no siempre recuperamos tiempo contratando algo.
A veces necesitamos modificar la estructura.
Negociar teletrabajo.
Reducir jornada.
Rechazar horas extra.
Aceptar un sueldo menor a cambio de más flexibilidad.
Mudarse.
Vivir cerca de la familia.
Pasar de una casa que requiere mucha mantención a algo más simple.
Tener menos propiedades.
Menos cuentas.
Menos inversiones diferentes.
Menos cosas que administrar.
Cada una puede parecer una decisión completamente distinta.
Pero todas comparten una misma idea:
reducir la cantidad de nuestra vida dedicada a mantener una estructura demasiado compleja.
Calcula tu costo por hora recuperada
Aquí aparece una herramienta práctica muy sencilla.
Supongamos que un servicio cuesta:
$120.000 mensuales.
Y te permite recuperar:
8 horas al mes.
Entonces:
$120.000 ÷ 8 = $15.000 por hora recuperada.
Ahora puedes compararlo con otras alternativas.
Quizás otra actividad cuesta $100.000 pero solamente devuelve una hora.
En términos absolutos es más barata.
Pero estás pagando:
$100.000 por una sola hora recuperada.
Este indicador no decide automáticamente por ti.
Pero te permite comparar gastos desde otra perspectiva:
dinero gastado / horas recuperadas = costo por hora liberada.
Esa idea aparece hacia el final del vídeo como una manera de comparar diferentes alternativas.
Cuatro preguntas antes de comprar tiempo
Antes de gastar, hazte estas preguntas:
¿Cuánto dinero cuesta?
¿Cuánto tiempo recuperaré realmente?
¿Qué voy a hacer con ese tiempo?
¿Puedo pagarlo sin perjudicar mi tranquilidad financiera?
La última es fundamental.
Porque comprar tiempo utilizando deuda, destruyendo tu fondo de emergencia o abandonando completamente tu ahorro probablemente termine generando más estrés del que pretendíamos eliminar.
Esto no es una invitación al consumo.
Es una invitación a utilizar deliberadamente nuestros recursos.
No delegues aquello que amas
También existe el extremo contrario.
Quizás regar el jardín es tu momento favorito del día.
Quizás ir a dejar a tus hijos al colegio es uno de los momentos en que más conversan.
Quizás cocinar el domingo con tu pareja es un ritual importante.
Entonces no hay ninguna razón para eliminar esas actividades.
El tiempo recuperado solo tiene valor si estamos quitando algo que realmente queremos quitar.
Por eso el objetivo no es:
automatizar y delegar todo.
Es:
eliminar fricción para dejar más espacio a aquello que sí queremos conservar.
Haz tu mapa de tiempo perdido
Puedes terminar este ejercicio con una hoja.
Anota cinco actividades que más tiempo te quitan durante el mes.
Después marca aquellas que:
no disfrutas y podrías dejar de hacer personalmente.
Calcula cuántas horas consume cada una.
Y empieza solamente por una.
No necesitas rediseñar tu vida completa mañana.
Elimina una fricción.
Observa qué ocurre.
¿Utilizas realmente ese tiempo?
¿El gasto cabe cómodamente en tu presupuesto?
¿Sigues ahorrando?
¿Te aporta más tranquilidad?
Si la respuesta es sí, quizás encontraste un gasto que merece quedarse.
La pregunta final
No se trata de preguntarnos:
¿Cómo puedo gastar más?
La pregunta es:
¿Qué fricción vale la pena pagar para eliminar?
Porque hay gastos que simplemente reducen nuestro saldo bancario.
Y existen otros que pueden devolver algo mucho más escaso:
tiempo.
Tiempo para cuidar tu salud.
Tiempo para tus relaciones.
Tiempo para descansar.
Tiempo para aprender.
Tiempo para construir un proyecto.
O simplemente tiempo que vuelve a pertenecerte.
Quizás esos sean algunos de los gastos con mayor retorno que podemos hacer.
No necesariamente retorno financiero.
Retorno de vida.
Puedes revisar aquí el vídeo de Youtube sobre este tema.
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