Cómo analizar una acción de dividendos: 3 filtros para encontrar buenos negocios

Invertir periódicamente puede ser una excelente estrategia para construir patrimonio a largo plazo. Pero existe una condición que a veces olvidamos:
hacer DCA sobre una mala empresa no la convierte en una buena inversión.
Podemos ser disciplinados, invertir todos los meses y mantener nuestras acciones durante años. Pero si detrás existe un negocio que pierde dinero, deteriora su patrimonio o tiene cada vez más dificultades para competir, la constancia por sí sola no solucionará el problema.
Por eso, antes de analizar cuánto paga una acción en dividendos o cuánto ha caído su precio, conviene recordar algo mucho más importante:
cuando compramos una acción estamos comprando una pequeña participación en un negocio.
Y si nuestra intención es mantenerla durante muchos años, deberíamos preguntarnos qué probabilidades existen de que ese negocio siga funcionando, generando ganancias y distribuyendo dividendos en el futuro.
No podemos saberlo con certeza.
Pero sí podemos analizar algunas características que nos ayuden a aumentar nuestras probabilidades.
En este artículo veremos tres de ellas:
El foso económico o ventaja competitiva.
El historial de dividendos.
El payout ratio.
Análisis cuantitativo y cualitativo: necesitamos ambos
Cuando analizamos una empresa solemos comenzar por sus números.
Ingresos, utilidades, deuda, flujo de caja, rentabilidad, dividendos, márgenes y diferentes ratios financieros.
Todo eso es importante.
Pero existe una segunda parte del análisis que resulta especialmente relevante cuando queremos invertir durante décadas: el análisis cualitativo del negocio.
Aquí intentamos responder preguntas como:
¿Qué hace difícil reemplazar a esta empresa?
¿Qué evita que aparezca un competidor y le quite sus clientes?
¿Existe alguna ventaja estructural?
¿Qué tan vulnerable es frente a cambios tecnológicos?
¿Sus clientes pueden cambiar fácilmente de proveedor?
¿Su producto o servicio probablemente seguirá siendo necesario dentro de muchos años?
Los números nos muestran lo que ha ocurrido con la empresa.
El análisis cualitativo intenta ayudarnos a entender por qué ocurrió y qué posibilidades existen de que pueda continuar ocurriendo.
Para una estrategia de dividendos de largo plazo, ambas miradas son complementarias.
Filtro 1: ¿La empresa tiene un foso económico?
Warren Buffett popularizó el concepto de economic moat o foso económico.
La analogía es bastante sencilla.
Imagina un castillo rodeado por un gran foso. Mientras más difícil sea atravesarlo, más protegido estará el castillo frente a sus atacantes.
En una empresa ocurre algo parecido.
Queremos identificar aquellas características que hacen difícil que otros competidores entren al mercado y destruyan su rentabilidad.
No necesitamos encontrar una empresa invencible.
Necesitamos encontrar negocios que sean difíciles de reemplazar.
Existen muchas formas de ventaja competitiva. Veamos tres particularmente fáciles de comprender.
1. Ventaja de costos y márgenes
Algunas empresas pueden producir o distribuir sus productos de manera más eficiente que sus competidores.
También existen negocios con márgenes suficientemente altos como para absorber mejor un aumento en sus costos.
Esto puede ser importante durante períodos difíciles.
Si sube considerablemente el precio de una materia prima, la energía, el petróleo, el acero u otro insumo importante, una empresa con márgenes estrechos puede tener problemas rápidamente.
Una compañía con mayor margen tiene un pequeño colchón.
Por eso no basta con preguntarnos cuánto gana una empresa.
También podemos preguntarnos:
¿Cuánto le cuesta generar esas ganancias y qué podría ocurrir si sus costos aumentaran?
2. Efecto red
Existe efecto red cuando un producto o servicio se vuelve más valioso a medida que aumenta la cantidad de personas que lo utilizan.
Las redes de pago son un buen ejemplo.
Mientras más comercios aceptan una determinada red, más útil resulta para los consumidores. Y mientras más consumidores la utilizan, mayor incentivo tienen los comercios para aceptarla.
Esto puede generar una barrera importante para nuevos competidores.
No significa que la empresa no pueda ser desplazada algún día.
Significa que hacerlo puede resultar considerablemente más difícil.
3. Costos de cambio
Otra ventaja interesante aparece cuando cambiar de proveedor genera costos, molestias o dificultades para el cliente.
Pensemos en un banco.
Una persona puede tener allí su cuenta corriente, tarjetas, crédito hipotecario, seguros, pagos automáticos y otros productos.
Puede cambiarse... pero hacerlo implica tiempo y esfuerzo.
Por eso muchos clientes permanecen durante años en la misma institución incluso cuando existen alternativas.
Algo parecido puede ocurrir con determinados softwares empresariales: una vez implementados en toda una organización, reemplazarlos puede ser costoso y complejo.
Ese costo de cambio puede convertirse en una ventaja competitiva.
Filtro 2: estudiar el historial de dividendos
Cuando buscamos empresas de dividendos existe una tentación bastante evidente:
ordenarlas según cuál paga más.
El problema es que un dividend yield extraordinariamente alto no necesariamente significa que estemos frente a una extraordinaria oportunidad.
Supongamos que encontramos una empresa con un dividend yield del 15% o 20%.
Antes de entusiasmarnos deberíamos preguntarnos:
¿por qué está pagando tanto?
Puede haber vendido un activo.
Puede haber recibido un ingreso extraordinario.
Puede tratarse de un dividendo eventual.
O el precio de la acción podría haber caído fuertemente debido al deterioro del negocio, provocando que el dividend yield calculado sobre los últimos doce meses parezca artificialmente alto.
Por eso prefiero no mirar solamente el dividendo actual.
Miro su historia.
Podemos revisar los últimos 7, 10 o incluso 15 años y observar:
cuánto ha pagado;
si existe una tendencia creciente;
con qué frecuencia ha reducido el dividendo;
si existen años sin distribución;
qué ocurrió con las ganancias durante esos períodos;
y, especialmente, qué ocurrió durante las crisis.
Esto último es particularmente importante.
Si pretendemos invertir durante 20, 30 o 40 años, es bastante probable que tengamos que atravesar más de una crisis.
Por eso conocer cómo se comportó el negocio durante períodos difíciles nos entrega información que un único año de dividendos no puede mostrarnos.
¿Una reducción del dividendo significa descartar la empresa?
No necesariamente.
Un recorte es una señal que merece nuestra atención, pero debemos entender su contexto.
Podemos preguntarnos:
¿Por qué ocurrió?
¿Fue consecuencia de un problema temporal o estructural?
¿La empresa recuperó posteriormente sus ganancias?
¿Volvió el dividendo a su tendencia anterior?
El objetivo no es encontrar empresas que jamás hayan enfrentado dificultades.
El objetivo es entender cómo respondieron cuando esas dificultades aparecieron.
Filtro 3: analizar el payout ratio
El tercer filtro es uno de los indicadores más importantes cuando analizamos dividendos: el payout ratio.
El payout nos indica qué porcentaje de las ganancias de una empresa está siendo distribuido a sus accionistas.
Imaginemos una empresa que obtiene $100 de utilidad y distribuye $50 como dividendos.
Su payout sería aproximadamente del 50%.
Los otros $50 permanecen dentro de la compañía y pueden utilizarse, dependiendo del negocio, para reinvertir, crecer, reducir deuda, adquirir otras empresas o fortalecer su situación financiera.
¿Por qué nos interesa esto?
Porque el payout puede entregarnos una idea del margen de seguridad que existe detrás del dividendo.
Si una compañía distribuye prácticamente todas sus ganancias y posteriormente atraviesa un año difícil, tendrá mucho menos espacio para mantener el dividendo.
En cambio, si distribuye solamente una parte, puede tener mayor capacidad para absorber una reducción temporal de sus utilidades.
¿Cuál es un payout ratio saludable?
No existe un porcentaje perfecto para todas las empresas.
Un payout moderado puede ser atractivo porque deja una parte importante de las ganancias dentro del negocio.
Para una estrategia enfocada especialmente en dividendos, un payout mayor puede ser perfectamente razonable siempre que la empresa mantenga suficiente margen.
Pero cuando encontramos compañías distribuyendo persistentemente porcentajes cercanos al 100% de sus utilidades, conviene investigar por qué.
Y aquí aparece algo muy importante:
el payout debe interpretarse según el tipo de negocio.
Una empresa madura y con pocas posibilidades de reinversión puede distribuir una proporción mucho mayor de sus ganancias sin que necesariamente exista un problema.
Otra compañía que necesita constantemente capital para expandirse probablemente requiera retener una parte mayor.
Por eso los ratios financieros rara vez deberían analizarse de forma aislada.
Un dividend yield alto no es suficiente
Este es probablemente uno de los errores más fáciles de cometer cuando comenzamos a invertir buscando rentas.
Encontramos dos empresas:
Empresa A: dividend yield de 6%.
Empresa B: dividend yield de 14%.
Y nuestra primera reacción puede ser pensar que B es mejor.
Pero todavía sabemos muy poco.
Necesitamos entender de dónde viene ese dividendo.
Una empresa con un dividendo aparentemente menor, pero respaldado por un negocio sólido, ganancias consistentes, ventajas competitivas y capacidad para aumentar sus distribuciones durante muchos años puede resultar mucho más interesante para una estrategia de largo plazo.
Por eso el objetivo no debería ser simplemente:
“buscar empresas que paguen muchos dividendos”.
Una pregunta más útil sería:
“¿qué tan sostenible es el dividendo que estoy recibiendo?”
Checklist antes de analizar una acción de dividendos
Antes de incorporar una empresa a una estrategia de dividendos de largo plazo, podemos hacernos al menos estas preguntas:
Sobre el negocio
¿Entiendo cómo gana dinero?
¿Tiene alguna ventaja competitiva?
¿Es difícil de reemplazar?
¿Qué podría hacer que esa ventaja desaparezca?
Sobre los dividendos
¿Tiene un historial suficientemente largo?
¿Los dividendos presentan una tendencia razonablemente estable o creciente?
¿Qué ocurrió durante períodos de crisis?
Si hubo recortes, ¿por qué ocurrieron?
Sobre el payout
¿Qué porcentaje de sus ganancias distribuye?
¿Ese porcentaje es sostenible?
¿Tiene margen si las ganancias disminuyen?
¿El payout tiene sentido considerando las características del negocio?
Si una empresa falla en alguno de estos puntos, eso no significa automáticamente que sea una mala inversión.
Significa algo mucho más sencillo:
hay algo que debemos entender antes de seguir avanzando.
Invertir a largo plazo no significa comprar y olvidarse
La inversión de largo plazo suele asociarse con paciencia, constancia y evitar reaccionar frente a cada movimiento del mercado.
Estoy completamente de acuerdo.
Pero existe una diferencia entre ignorar el ruido del mercado e ignorar el deterioro de un negocio.
El precio puede caer aunque una empresa siga funcionando perfectamente.
Pero también puede caer porque el mercado está anticipando problemas reales.
Nuestra tarea como inversionistas no consiste en adivinar cada movimiento de la cotización.
Consiste en intentar distinguir una cosa de la otra.
Y por eso, si hacemos DCA durante muchos años, importa muchísimo la calidad de los negocios sobre los que estamos haciendo ese DCA.
La pregunta que me haría antes de invertir
Nunca podremos saber con certeza qué empresas seguirán existiendo dentro de 20, 30 o 40 años.
Por eso hablar de “empresas eternas” es, evidentemente, una simplificación.
Pero podemos intentar encontrar negocios resistentes, rentables y difíciles de reemplazar.
Antes de invertir, entonces, intentaría responder tres preguntas:
1. ¿Qué protege este negocio?
Su foso económico.
2. ¿Qué me dice su historia?
Su capacidad de generar ganancias y distribuir dividendos durante diferentes ciclos económicos.
3. ¿Tiene margen para seguir pagando?
Su payout y la sostenibilidad de sus distribuciones.
Ninguno de estos filtros permite predecir el futuro.
Pero juntos pueden ayudarnos a dejar de mirar una acción como un simple ticker que sube y baja y comenzar a verla como lo que realmente representa:
una participación en un negocio.
Y para un inversionista de largo plazo, esa diferencia importa mucho.
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Este contenido tiene fines educativos y refleja criterios generales de análisis. No constituye una recomendación personalizada de inversión.
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